En la construcción, especialmente en el segmento industrial, las obras de gran escala se caracterizan por su complejidad, su alto monto de inversión y el elevado riesgo de incidentes debido a la cantidad de actividades simultáneas que se realizan durante su ejecución. Por ello, la gestión de riesgos no comienza en la fase constructiva, sino mucho antes: desde las primeras etapas de preconstrucción y diseño.
Muchos de los problemas que suelen surgir durante la fase de construcción de un proyecto tienen su origen en la falta de decisiones acertadas en las etapas de preconstrucción y diseño. Desde el cumplimiento normativo hasta la coordinación entre disciplinas y la viabilidad financiera, los riesgos no identificados en las fases iniciales del proyecto pueden afectar significativamente el éxito general del proyecto si no se gestionan adecuadamente.
Este artículo profundiza en por qué es clave comprender que identificar y mitigar estos riesgos, desde el inicio, es clave para lograr proyectos más eficientes, rentables y exitosos.
¿Por qué la identificación de riesgos debe comenzar desde el diseño?
La identificación de riesgos constituye el cimiento sobre el cual se construye toda una estrategia de gestión de riesgos. No se trata simplemente de enumerar posibles problemas o contratiempos que podrían surgir durante un proyecto de construcción, sino de un proceso sistemático, colaborativo y preventivo para reconocer, describir y clasificar los eventos o condiciones que podrían afectar negativamente los objetivos del proyecto.
Uno de los principios más importantes en la gestión de riesgos es que debe iniciarse desde las primeras etapas del proyecto, idealmente desde el diseño conceptual.
En este punto se toman decisiones críticas relacionadas con:
- Uso de suelo y restricciones normativas
- Disponibilidad de infraestructura (agua, drenaje, energía, conectividad)
- Requisitos ambientales y regulatorios
- Condiciones del terreno y topografía, así como cuestiones hidrológicas
- Necesidades operativas del cliente
Cuando estos factores no se evalúan desde el inicio, es común que surjan ajustes, retrasos o sobrecostos en etapas posteriores, hasta la materialización de peligros que derivan en graves accidentes laborales con pérdidas humanas y materiales irreparables.
Una evaluación inicial y exhaustiva de los riesgos del proyecto permite anticipar estos escenarios, comprender su posible impacto en la fase de construcción y sentar las bases para el desarrollo de estrategias efectivas de control y mitigación.
De hecho, uno de los riesgos más frecuentes es no comprender plenamente las necesidades del cliente o no definir con claridad el alcance del proyecto desde el inicio.

Riesgos más comunes que se originan en la etapa de diseño
Los diseñadores, ingenieros y diferentes equipos de trabajo tienen la responsabilidad primordial de considerar la seguridad y salud de los usuarios finales del proyecto en cada decisión de su trabajo. Sus propuestas sobre la selección de materiales y equipos, la configuración espacial, los sistemas de control y los procedimientos de operación y mantenimiento tienen un impacto directo y duradero en la ocurrencia y/o eliminación de accidentes laborales e industriales.
1. Definición incompleta del proyecto
Cuando un proyecto inicia sin objetivos claros, requerimientos operativos bien definidos ni metas financieras establecidas, el nivel de riesgo aumenta considerablemente.
Esto puede provocar:
- Soluciones de diseño poco alineadas
- Cambios en etapas avanzadas
- Incrementos en costos
Entender desde el inicio la operación del cliente y sus expectativas de retorno de inversión es fundamental.
2. Riesgos normativos y de cumplimiento
Es clave considerar desde el inicio los reglamentos locales, requisitos ambientales o incluso lineamientos de aseguradoras, los cuales generan impactos importantes.
Entre los principales riesgos se encuentran:
- Uso de suelo incorrecto
- Problemas con la obtención de permisos de construcción
- Incumplimiento de normativas de seguridad
- Restricciones ambientales
Cuando estos aspectos se detectan tarde, suelen requerir rediseños o ajustes en la obra.
3. Falta de coordinación entre disciplinas
Uno de los riesgos más frecuentes en proyectos industriales es la falta de coordinación entre arquitectura, estructura e instalaciones electromecánicas (MEP).
Esto puede generar:
- Interferencias entre sistemas y/o disciplinas
- Espacios insuficientes para instalaciones y/o para dar mantenimiento correcto
- Retrabajos durante la construcción
En proyectos industriales, donde los sistemas son más complejos, este riesgo es aún más crítico.
4. Subutilización del terreno y mala planeación
Otro riesgo importante es no aprovechar al máximo el potencial del terreno.
Esto puede traducirse en:
- Uso ineficiente del espacio, reduciendo la rentabilidad del mismo
- Flujos internos mal diseñados (peatonal vs. vehicular)
- Falta de flexibilidad para futuras expansiones
- Falla en la operatividad y eficiencia del proyecto
Una planeación adecuada debe considerar tanto las necesidades actuales como el crecimiento futuro del proyecto.
5. Desalineación financiera del proyecto
Diseñar sin considerar las restricciones financieras del cliente puede comprometer la viabilidad del proyecto.
Por ello, es fundamental aplicar enfoques como Target Value Delivery, una fase de diseño en la que el equipo entiende a fondo las necesidades del cliente, así como el monto de la inversión disponible, para desarrollar el proyecto alineado desde el inicio con esos objetivos. De esta manera, el diseño se ajusta continuamente para cumplir tanto con los requerimientos operativos como con el tope financiero establecido.
Sin esta alineación, existe el riesgo de desarrollar proyectos que no resulten financieramente viables.
El papel de la preconstrucción en la mitigación de riesgos
La etapa de preconstrucción es clave para anticipar y reducir riesgos antes de iniciar la construcción.
Durante esta fase se puede:
- Revisar y validar la información y el alcance del proyecto
- Analizar la constructibilidad
- Coordinar todas las disciplinas y asegurar la colaboración entre los subcontratistas
- Detectar conflictos potenciales
- Evaluar alternativas y optimizaciones de materiales y/o equipos
- Realizar una programación más detallada de la ejecución de los trabajos
Resolver estos aspectos de forma anticipada permite reducir:
- Retrabajos durante la fase de construcción
- Retrasos en el programa del proyecto
- Sobrecostos
- Eliminar los tiempos muertos por falta de personal, material y/o equipos
En resumen, la preconstrucción permite que el proyecto llegue a la fase de construcción con mayor claridad, menos riesgos y mayor certidumbre.
Cómo la innovación y la tecnología ayuda a identificar y mitigar riesgos
Hoy en día, herramientas como BIM (Building Information Modeling) han transformado la forma en que se gestionan los riesgos en la construcción.
A través de modelos digitales, es posible:
- Integrar todas las disciplinas en un modelo 3D
- Detectar interferencias antes de construir (clash detection)
- Visualizar el proyecto de forma integral
- Simular la secuencia constructiva (4D) y costos (5D)
- Trabajar colaborativamente entre diferentes actores (stakeholders) del proyecto, incluyendo los usuarios finales
Esto permite identificar posibles problemas y riesgos que, de otro modo, solo se detectarían durante la fase de construcción, cuando su impacto es mucho mayor.

Mejores prácticas para gestionar riesgos desde el inicio
La gestión de riesgos no termina con la entrega de los planos de diseño; el diseño actúa como un puente crucial que conecta la fase conceptual con la ejecución y operación. Un diseño bien concebido y orientado a la prevención proporciona la base sólida del plan de prevención de riesgos laborales para todo el proyecto de construcción.
Las decisiones tomadas en el diseño influyen directamente en la viabilidad y la efectividad de las medidas de prevención y mitigación que se implementarán en obra. Con base en la experiencia de Hermosillo, una gestión efectiva de riesgos en construcción comienza con un enfoque integral:
- Involucrar a todos los actores principales (stakeholders) desde etapas tempranas
- Definir claramente el alcance y las necesidades del cliente
- Validar restricciones normativas y del sitio
- Utilizar herramientas digitales desde el inicio
- Alinear el diseño con los objetivos financieros
- Implementar metodologías Lean
Un enfoque más inteligente para la gestión de riesgos
En Hermosillo entendemos que los proyectos exitosos comienzan con una gestión adecuada de riesgos.
A través de nuestro enfoque design-build, combinado con herramientas como BIM, metodologías Lean y más de 60 años de experiencia, ayudamos a nuestros clientes a identificar y mitigar riesgos desde las primeras etapas de sus proyectos.
Esto nos permite desarrollar soluciones mejor coordinadas, optimizadas y listas para ejecutarse con mayor certeza. Dando a nuestros clientes la confianza de que el proyecto se va a terminar en tiempo y forma, sin sorpresas, cumpliendo con una calidad de clase mundial.
Reflexión final
En la construcción industrial, los riesgos no son una excepción: son parte inherente de cualquier proyecto. Sin embargo, la diferencia entre un proyecto exitoso y uno problemático radica en cuándo y cómo se gestionan.
Anticiparlos desde la etapa de diseño permite tomar decisiones más informadas, optimizar recursos y evitar ajustes costosos durante la ejecución. Más que reaccionar a los problemas en obra, se trata de prevenirlos desde el origen.
Hoy, la combinación de experiencia, metodologías como Lean Construction, enfoques como Target Value Delivery y el uso de herramientas digitales permite transformar la gestión de riesgos en una ventaja competitiva.
Porque al final, no se trata solo de construir, sino de hacerlo con certeza, eficiencia y visión desde el primer día.

